31 Cosas que he aprendido en 31 años

Mi cumpleaños siempre me sirve para reflexionar un poco y no solo dejar los días pasar desapercibidos. Ha sido un año super acontecido, lleno de altos y bajos y lo cierro muy agradecida y con muchos aprendizajes. Así que me tomé el tiempo de escribirlos, más como diario personal que nada, pero decidí dejarlos por aquí en caso de que le puedan servir a alguien y para recordarlos yo misma cuando los necesite.

1. La realidad es una percepción.
Todos estamos mejores que unos y peores que otros. Lo que cada uno tiene es un punto de vista, basta con cambiar la actitud para que la realidad empiece a mejorar. Pensar “esto es más de lo que necesito” es algo muy poderoso.

2. El poder del Sí.
El optimismo es algo difícil de cultivar y casi imposible de alcanzar pero, como la felicidad, es más un camino que un destino. Vivir en busca de optimismo siempre será más fructífero que hacer lo contrario. Me han preguntado mucho cómo hago para ser optimista y la verdad no tengo idea, solo siento que todo funciona y fluye mejor cuando uno le pone buena cara a la vida.

3. El poder del No.
Una de las cosas que más me ha costado aprender es a decir no. No quiero trabajar con ese cliente, no quiero ir a eso por compromiso, no quiero ser amiga de esta persona que no me aporta, no quiero seguir en esta relación de pareja tóxica, no quiero invertir mi tiempo en esto. Este año he aplicado mucho el NO, para escoger mis amistades, para ver en qué invierto el poco tiempo que me sobra e inclusive para encaminar mi blog en este primer año. Y aunque me cuesta mucho, porque mi personalidad es más complaciente, veo que me trae mucha satisfacción a la larga.

4. La comunicación es todo.
Cuando se trata de comunicarse, es mucho más importante lo que le llega al receptor que la intención del emisor. Hay que fijarse en lo que uno dice, en cómo lo dice y en cómo le llega al otro. En nuestras relaciones importantes (y sobre todo en las de pareja) no es cuestión de lanzar palabras al aire, hay que estar más pendiente de lo que el otro oye.

5. La salud mental es demasiado importante.
La depresión puede ser una enfermedad tan grave como cualquier otra. Este año me tocó vivirla de cerca. A inicios de este año contraté a una costurera maravillosa para iniciar mi negocio de diseño de moda desde mi casa. Ella tenía un excelente curriculum y buena técnica para cumplir con el exigente acabado manual de mis diseños. Pero empezó a hacer todo mal, a hacerme desperdiciar mucho tiempo y materiales por errores, a faltar sin dar razón y a mentir muchísimo. Yo quedaba mal con clientes espectaculares y pacientes. Finalmente descubrí que Yolanda sufría de una depresión muy severa que no le permitía concentrarse y hacer bien su trabajo y aunque le di muchas oportunidades durante varios meses e invertí mucho dinero en ella, tuve que dejarla ir. Unos meses después de haber dejado de trabajar con ella empecé a dudar de mi propia salud mental y empecé a superar una depresión post parto que ni sabía (ni creía) que tenía. Espero estar más cómoda con esto en el futuro para poder escribir sobre mi experiencia.

6. Cuando tienes hijos te conviertes en un mejor hijo.
Simpatizo tanto más con mi mamá desde que soy mamá, es impresionante. Aprecio todo su sacrificio, dedicación y amor. Definitivamente es el trabajo más duro y gratificante del mundo. Mis padres hicieron TODO por nosotras: migrar, empezar de nuevo varias veces, endeudarse y ahorrar por nuestra educación, dedicarnos todo su tiempo, llenarnos de amor y seguridad y hacernos personas íntegras. Gracias papi y mami.

7. Si tu pareja no está apoyándote para alcanzar tus objetivos entonces puede que tu objetivo necesite ajustes, que tu pareja necesite ajustes o que necesites una nueva pareja.
Tu pareja debe estar ahí para apoyar y complementar tu misión de vida. Si no están alineados hay que alinearse o separarse. Es muy difícil alinearse y más difícil aún la segunda opción, pero una relación de pareja siempre debe enriquecer tu vida y no lo contrario.

8. La vida es mucho más cómoda sin esos kilos de más.
Hace un mes mi entrenadora me hizo subir un set de 300 escaleras con una pesa de 10 kilos. Sentía que me moría, pero lo logré. Cuando llegamos arriba ella me dijo “tú cargas 2 de esas todos los días en todo lo que haces. Imagínate qué rico sería no llevarlas. La vida es mucho más chévere cuando uno es liviano, ya lo verás.” Así de sencillo. Eso me ha servido de motivación desde hace 1 mes para intentar ser más saludable cada día.

9. La amistad entre mujeres es una relación compleja y gratificante.
Las amigas pasamos por muchas etapas, unas mejores y otras peores. Hay etapas de apego o desapego que pueden durar años. Hay amigas que escogemos (o que nos llegan) de chiquitas que cuando creces te das cuenta que ya no calzan en tu vida. Hay amigas que uno escoge en la adultez que se vuelven indispensables en nuestra vida. Hay amigas que no maduran al mismo ritmo de uno y amigas que dejan de necesitarnos. Hay amigas que están muy lejos pero demasiado cerca al corazón y amigas que vemos todo el tiempo pero no tienen una gran huella en nuestra vida. Hay amigas que tienen funciones específicas: la mamá referente, la fashion expert, la que tiene el esposo que te cae bien para citas dobles, la que llamas para tomarte un vino y hablar trivialidades, la confidente. Siempre he sido una chica de chicas y por muy complicadas que se pongan las amistades soy muy agradecida por ellas.

10. Mientras más vieja, menos gente necesito para ser feliz.
Menos amigos, mejores amigos. Mientras nuestras familias, responsabilidades y proyectos personales crecen, menos tiempo nos queda para todo lo demás. Me siento completa y contenta dedicando tiempo a amistades valiosas y duraderas.

11. El amor de pareja es una decisión.
Me ha tocado aprenderlo por experiencia propia y a través de parejas cercanas que han superado retos duros este año. El amor es una decisión más que un estado de enamoramiento y requiere de mucho trabajo. La convivencia es dura y el ajetreo diario, responsabilidades y presiones de la vida familiar pueden deteriorar nuestra relación. Nutrirla, hablarla y mimarla es una decisión de todos los días.
Ah y un tip sobre la convivencia: es mucho más manejable cuando uno empieza a pensar en qué puedo hacer yo por él, en vez de en lo que él no hizo por mí.

12. Cocinar es un ritual de amor.
Amor por uno mismo, por la familia y por diversas culturas. Todas las personas pueden cocinar, solo hay que buscarle el twist propio, descomplicarse, tener espíritu de aventura y no tener miedo al fracaso.

13. Cómo tratas a las personas cuando estás en una posición de poder dice mucho de ti.
Hace 2 semanas me invitaron a una cena cuyo propósito era una cita a ciegas con una pareja de extranjeros que tiene un hijo de 2 años y una amiga en común quería que nos conociéramos. Cuando entré a la cena reconocí a la mujer enseguida. Había visitado mi stand de ropa de niños en El Grand Bazaar con una actitud muy desagradable, prepotente y maleducada. Ella no me reconoció a mí y me imagino que no se acuerda de haberme tratado mal aquella vez. Pero lo que ella hizo ese día dijo mucho más de ella que lo simpática que pudo haber sido en la cena arreglada.
Todos trabajamos en algo y todos prestamos servicios a alguien de una u otra manera. Es hora de que tratemos a todos como se merecen y dejemos sentimientos de superioridad anticuados e incorrectos de lado.

14. La identidad que te desarrollas en el colegio no te acompaña toda la vida.
Creo que soy una persona mucho más relajada, tolerante y hasta divertida de lo que era cuando era adolescente. Muchas personas que conozco desde adolescente me han sorprendido, otras decepcionado y muchas me han dado lecciones. La vida avanza y uno evoluciona. Por suerte.

15. Lo que dice Juan de Pedro dice más de Juan que de Pedro.
Así de cliché y así de cierto. Una vez estaba comiendo con una amiga que no veía hace muchos años. Al final del almuerzo me di cuenta de que el poco tiempo que teníamos juntas lo usamos para hablar de otra gente (y no siempre con buenas intenciones). Desde ese día hice un voto personal de reducir el chisme y hablar de las cosas buenas de las personas (o mejor aún, no hablar de las personas) y aunque no soy Madre Teresa, me siento mucho mejor persona hoy que ese día.

16. Pocas cosas son tan satisfactorias como ver una planta crecer.
Cuando te empiezan a gustar las plantas es señal clara de que estás envejeciendo. Desde hace un año vivimos en una casa con un pequeño jardín que sembramos cuando nos mudamos. Ahora tengo un ritual de caminar descalza por el jardín con una taza de té en la mañana o una copa de vino en la noche y admirar cómo van creciendo las plantas. Es uno de los mejores momentos de mi día.

17. Los niños triunfan con una rutina, y los adultos también.
Hay tanto rechazo a la rutina en nuestra cultura pop. Pero la verdad es que tener un horario y un esquema, con cierta flexibilidad para mantenerlo interesante, ayuda mucho a criar a nuestros niños y a criarnos a nosotros mismos también.

18. Vivir en diferentes países te hace rico.
Mi papá trabajó muy duro cuando migramos a Ecuador, los dos trabajamos muy duro para conseguir mi beca para ir a la universidad en Estados Unidos y luego él hizo un esfuerzo extra para que yo pudiera hacer mi intercambio en China. Yo después vendí mi carro para pagar mi maestría de moda en España. Todas esas inversiones han sido recuperadas con creces, porque lo que he ganado viviendo en diferentes países durante mi vida es incalculable.

19. Los EXs nunca mueren.
Nos hicieron quienes somos, definieron una etapa de nuestras vidas y nos enseñaron lecciones valiosas sobre la vida. Siguen saliendo en conversaciones, apareciendo por ahí como Waldo y seguimos recordándolos de vez en cuando. Así que mejor olvidar lo malo y recordar con empatía.

20. Que lo perfecto no sea enemigo de lo bueno.
Una de las frases célebres de mi papá para combatir mi espíritu perfeccionista. Con los años me he dado cuenta que buscar lo perfecto solo te lleva a no hacer nada. Ha pasado un año desde que abrí mi blog y todavía no tengo logo ni una página web muy funcional, pero hubiese dejado de ofrecer muchas cosas buenas a otra gente si esperaba por eso para arrancar.

21. La caridad una vez al año no es altruismo, es autocomplacencia.
Justo en tiempos de navidad creo que vale la pena pensar que si durante el resto del año no hiciste NADA por los demás, hacerlo solo por navidad significa que tu propósito no es en verdad ayudar, sino sentirte caritativo. Y eso tiene poco valor. Es verdaderamente hermoso involucrarse en proyectos de ayuda social durante el resto del año.

22. Hay que aceptarse a uno mismo para ser buen padre.
Como padres pasamos muchas de nuestras inseguridades a nuestros hijos. Muchas veces queremos lograr cosas que no logramos a través de ellos o enseñarles lecciones antes de tiempo. Es bueno resolver nuestros propios problemas solos y dejarlos a ellos vivir tranquilos.

23. Es mejor invertir en una buena piel que en maquillaje.
Es delicioso no depender del maquillaje para sentirte cómoda al salir de casa. Si estás obsesionada buscando el mejor corrector, mejor dedícate a buscar la solución para no tener nada que tapar. ¡Que vivan los dermatólogos!

24. Las acciones de la gente son reflejo de su propia vaina, 99% del tiempo no tienen nada que ver contigo.
Mucha gente anda amargada de lo que los otros le hacen o no le hacen. Y aunque todavía me cuesta, he aprendido a ver que es reflejo de su propia situación y no de algo contra uno. Por poner un ejemplo sencillo, si una persona no te llamó por tu cumpleaños, no significa que es un ingrato que no te aprecia, lo más probable es que estaba muy ocupado con todas sus cosas. Yo tengo un familiar que hace cosas muy raras y con muy poco tino, pero por fin he entendido que no es algo contra mí sino reflejo de sus propios problemas e idiosincrasia y que no puedo dejar que me afecte.

25. Una interacción amable puede cambiar el día de alguien.
En una sociedad donde cada uno anda como loco, estresado y metido en lo suyo, ser amable y recibir amabilidad hace que todo sea más fácil. Hoy en día sonreír parece un acto de rebeldía. Y a mí me encanta ir por ahí siendo amable y dejando a la gente pensando “¿y a esta tipa qué le pasa?”.

26. A veces está bien ser egoísta.
Otra que me ha costado mucho aprender. Sobre todo a las mamás se nos olvida ser egoístas y hacer esas cositas que nos enriquecen solo a nosotras. Pero para cuidar de los demás uno tiene que estar bien, como ponerse la mascarilla primero en el avión para luego poder ayudar a los demás.

27. Una pareja joven debe hacer un switch de pensar en “los tuyos” y “los míos” y empezar a pensar en “los nuestros”.
Hacer tiempo para la nueva familia núcleo (aunque sea solo de 2) es importante. Es muy valioso crear sus propias tradiciones y hacer respetar su tiempo juntos. A veces nos dejamos llevar por delante por las presiones de familias grandes y establecidas y perdemos oportunidades valiosas de desarrollar nuestra propia familia.

28. El pensamiento crítico es el mayor regalo de la educación que recibí de mis padres y mis escuelas.
Y es un regalo que podemos empezar a cultivar en nuestros niños desde pequeños. El pensamiento crítico es la habilidad de analizar y evaluar un tema para formar un criterio. Es cuestionarse lo que uno ve, oye y lo que ha aprendido antes. Nos hace mejores personas, más humildes, menos crédulas y más independientes.

29. Mi cuerpo es mi casa.
Cómo me ha costado aprender esto. Mi cuerpo es el vehículo para vivir mi vida. Es el momento de mi vida para correr por la playa con mi hija y subir montañas. Tengo que estar cómoda y contenta con mi cuerpo. Y si no lo amo ahora, ¿cuándo?

30. Los setbacks (contratiempos o recaídas) son parte importante de todo proceso.
Ya sea un proceso personal, el progreso de un proyecto o la crianza de nuestros hijos, siempre habrá días de retroceso que hay que superar. Tengo que aprender a ver que un setback no cancela todo el proceso ya recorrido y sacar motivación de eso.

31. Viajar es comida para la vida.
Una buena amiga una vez me dijo “los niños crecen muchísimo en los viajes”. Y con Sofía me he dado cuenta de que es cierto. Los adultos también crecemos cuando viajamos. Así como la educación, es la única otra cosa que puedes comprar y nadie te puede quitar. Viajar alimenta la vida y enriquece el pensamiento.  

Y bueno esto se alargó más de lo que quería. Un abrazo y que sus cumpleaños les traigan mucha alegría y tiempo para pensar y aprovechar el presente.
Gaby.

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