5 tips para sobrevivir el Potty Traning

Y nuestra experiencia…

1. Espera el momento perfecto.

Nos encanta la frase pop “no esperes el momento perfecto porque no existe.” Y tal vez no existe el momento perfecto para muchas cosas en la vida, como decidir casarnos, tener nuestro primer hijo o animanos al segundo. Pero creo que sí existe el momento perfecto para dejar el pañal. Y es bien sencillo saber cuándo: cuando tu hijo te lo diga. ¿Qué puedes hacer para preparar a tu hijo mentalmente para llegar a ese punto? Hablar, hablar y hablar. Haz que hablar de pipí y popó no sea un tabú en tu casa. Cuando lo veas que se está escondiendo, haciendo caras o cualquier otra señal aprovecha para hablar de eso y reconocer lo que está pasando. Déjalo que te acompañe al baño y cuéntale cómo es el proceso o que acompañe a hermanos o primos más grandes y vea. Lean libros donde vea a personajes yendo al baño. Jueguen a que sus juguetes van al baño. Haz que hablar de esto se vuelva algo natural, común y no intimidante de la vida diaria. Así, cuando tu hijo esté listo, te lo va a poder comunicar muy fácilmente.

2. No enseñes a dejar el pañal, enseña independencia.

Dejar el pañal no es solo un tema de esfínteres, es un paso de madurez del niño. Y es importante ser coherentes en la madurez que esperamos de nuestros hijos. Si esperas que sea lo suficientemente maduro para ir al baño, eso debe incluir todo los pasos de ir al baño. Debe aprender a bajar y subir su pantalón y calzón o calzoncillo, aprender a limpiarse, aprender a no desperdiciar papel, aprender a soltar el agua, a subirse los pantalones y lavarse las manos, además de a controlar sus esfínteres. Si algo tienen en común todos los niños de 2 años es su terquedad y necesidad de independencia, que es lo que en realidad nos vuelve locos sobre los infames terrible twos. Te invito a usar eso a tu favor y aprovechar para enseñarle a ser independiente en este paso tan importante de su vida y así alivianar tu labor también.

3. Busca dentro de ti toda la paciencia para nunca regañar.

Es terrible cuando tenemos accidentes, sí que lo es. Nos toma mucho tiempo, paciencia y a muchos padres un poco de asco limpiar todo el desastre, lidiar con los múltiples cambios y lavadas de ropa y pasar las vergüenzas si son fuera de casa. Pero hay que entender que culpar, regañar o hacer sentir inadecuado al niño no va a hacer que él aprenda. O mejor dicho, no va a hacer que él aprenda por las razones correctas. Tampoco creo que es apropiado actuar como que no pasa nada. Lo que más me funciono fue tomar un enfoque narrativo: “Ay, sí, te hiciste pipí. Ven, vamos a cambiarte. A veces no te das cuenta de que tienes ganas de ir al baño pero no te preocupes, ya te vas a acostumbrar a que cada vez que tengas ganas me llamas y yo te acompaño al baño. Listo, aquí está tu calzón limpio, vamos a jugar.” También usa un enfoque narrativo cuando no hay accidentes: “veo que está seco tu calzón, qué bien. Recuerda que cuando quieras ir al baño me avisas y yo te acompaño.” Esta onda de relatar en vez de regañar hace el proceso más agradable para todos los involucrados. A mí me ayudó mucho a mantenerme bastante zen.

4. Unos días de casa.

Cuando tu bebé esté listo para hacer la transición, busca la oportunidad para pasar algunos días en casa. Si tu bebé va a guardería, déjalo en casa unos días para que se acostumbre a esta nueva transición, es algo importante y quieres que aprenda esto de ti o de alguien que le pueda dar cuidado personalizado y se pueda tomar el tiempo de enseñar con cariño y paciencia. Si por tu trabajo no puedes hacerlo, inicia el proceso un fin de semana que puedas estar en casa, esos dos días te permitirán construir bases importantes sólidas. Una vez que vuelva a su guardería, apóyate en ellos y toda su experiencia para continuar el proceso. Por los primeros días evita centros comerciales, reuniones grandes, paseos largos en carro. Usa estos días en casa para acompañar a tu hijo al baño cada cierto tiempo (30 minutos aprox.) y aprovecha de estar muy presente para poder recordarle todo el tiempo que está con calzón y que cuando quiera ir al baño te avise.

Aunque no es lo más aconsejado, Sofía dejó el pañal estando en casa enferma. Empezamos un jueves y nos quedamos en casa todo el fin de semana. Luego el lunes y martes la guardería tuvo que cancelar las clases y tuvimos 2 días más de refuerzo. Cuando finalmente salió de casa ya estaba totalmente acostumbrada y en la guardería continuó como si nada. La idea es que sus días en casa sean tan naturales, agradables y empoderadores que cuando salga será natural ir a baños fuera de casa también.

5. Empodera a tu bebé.

Mi parte favorita del potty training fue ver lo satisfecha, contenta y empoderada que se sentía Sofía consigo misma. Cada ida al baño era un logro que dibujaba una sonrisa gigante en su cara y la inflaba de orgullo. Era como la realización de que estaba creciendo y eso le encantaba. Cuando llegaba papá a la casa Sofía le contaba feliz que no usó pañal en todo el día, que se puso un calzón de unicornio o que ya solo le faltaban 2 stickers para llegar a su premio.
Aprovecha esta hermosa etapa de crecimiento para fortalecer su amor propio y empoderar a tu hijo. Haz que les cuente a todos con orgullo que dejó el pañal. Hazle saber lo orgullosa que estás. Haz que todos alrededor lo noten y lo aplaudan, es el primer gran logro de tu hijo y un hito de crecimiento importante. ¡Felicitaciones!

Un poco más sobre nuestro proceso…

¿Qué compré?

Adaptador de inodoro: Desde siempre supe que quería que Sofía aprenda a ir al baño en el inodoro normal, sin bacinilla de niños. No quería hacer dos transiciones: de pañal a bacinilla y de bacinilla a inodoro. Además me parece muy antihigiénico el uso de bacinillas y una molestia terrible para nosotros tener que limpiarlas. Estos adaptadores los compré en mi tienda local de cosas de bebés y funcionaron perfectos.

Calzones interesantes: Ver sus lindos calzones hizo que Sofía se motive para usarlos. Al principio quería usarlos encima del pañal pero no la dejé, le dije que son para cuando los niños dejan de usar pañales. Cuando Sofía fue al baño por primera vez unas semanas después, enseguida me dijo “¡ahora sí me puedo poner mis calzones de colores!”

Pañitos “de grandes”: Otra cosa que le emocionó mucho fue usar los pañitos húmedos (wet wipes) que usamos nosotros. Le llamó la atención la cajita y usarlos después del papel higiénico normal. Por otra lado fueron mi herramienta para limpiarla yo después de que ella intentaba limpiarse sola.

¿Cómo la motivé?

Como yo no tenía nada planificado sino que solo un día Sofía me dijo quiero ir al baño y fue, no estaba preparada ni tenía un plan. Ese momento solo tomé una hoja de papel, dibujé una tabla con 11 casillas con números del 1 al 10 y una casilla de PREMIO y usé los stickers que tenía en casa para documentar cada vez que ella avisaba, iba al baño y hacía el proceso completo. Cada sticker era un logro que ayudaba a ver su proceso plasmado en algo, a sentirse super empoderada y a acercarla a un objetivo. También me ayudó a mí a enseñarle el proceso completo hasta el lavado de manos, ya que si no lo hacía completo no recibía una estrella. Cuando llenó las 10 casillas de stickers fuimos a la juguetería y ella escogió su premio: silly putty.

¿Cómo la preparé?

¡Hablando! Como les conté en el tip #1, hablamos mucho. Aproximadamente 1 mes antes de que Sofía dejara el pañal ya veía los adaptadores en los baños, le mostré todos sus calzones y hablábamos abiertamente sobre ir al baño. Creo que esto la ayudó a prepararse mentalmente para este proceso que iba a pasar en algún momento y luego ella fue la que tuvo la independencia de decidir cuándo quiso hacerlo.

¿Y el pañal de la noche?

Sofía todavía no ha dejado el pañal de la noche. Adivinen por qué.
No está lista. Voy a esperar a que amanezca con su pañal seco durante varios días hasta decidir hacer esta próxima transición. ¡Aprecio todos los consejos de padres con más experiencia que yo!

Una advertencia:

Muchos niños que dejan el pañal son propensos a desarrollar infecciones de vías urinarias. Estas se pueden dar porque se aguantan las ganas de ir al baño, a causa de estreñimiento severo o por contaminación de la uretra con materia fecal, entre otras. Particularmente en las niñas es común que desarrollen infecciones de vías urinarias, ya que la distancia interna entre la uretra y la vejiga es más corta que en niños y la distancia externa entre la vagina y el ano también. Con Sofía tuvimos esta mala suerte y todavía está en tratamiento con antibióticos. Sin embargo, esto no ha puesto una mancha sobre nuestro proceso y seguimos muy orgullosos y realizados.

Espero que este artículo les haya servido y que su proceso de potty training sea agradable, divertido y empoderador.
Gaby.

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Aprendiendo a Crecer Blog

Chiquitos y Bebés

El Blog de Mamá Gallina

Emilia Ponce Sleep Consultant

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