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El Venenoso Poder de la Comparación

Este artículo fue escrito por Claudia Tobar para Days of Darling.

“Mis hijos van a tenis dos veces por semana.”

“A mi hija le va súper en modalidad virtual.”

“Mi hijo lee todas las noches 20 minutos.”

“Mi hija ganó la medalla provincial.”

“Mi hijo se conecta solo.”

Es frecuente escuchar cómo las redes sociales y los grupos de WhatsApp fomentan en los adolescentes mucha frustración al ver la vida perfecta de los otros. Como si ellos fueran los únicos que sufrieran por este fenómeno. Pues hoy vamos a hablar sobre la frustración que provoca en las mamás.

La presión y la culpa que los padres sentimos constantemente por criar hijos buenos y felices nos llevan a buscar con frecuencia maneras de hacerlo mejor. Leemos libros, nos apuntamos a charlas, pero, sobre todo, usamos las benditas redes sociales como mecanismo de medición de qué tan bien lo estamos haciendo. Quiero reflexionar hoy con ustedes sobre el daño que esto hace. 

Todas las mamás sabemos que cada niño es diferente. Las que tenemos más de uno lo vivimos día a día en casa, constatamos que cada hijo es un mundo. Aún así, cada vez que vemos al hijo de la vecina, al sobrino de la misma edad o al compañerito de la clase, no podemos evitar compararlos con nuestro hijo. Esto, lo único que provoca, es una decepción innecesaria de lo que tu hijo no es. Lleva a presionarlo a hacer cosas, a participar en clases o simplemente a hacernos pensar por qué tú no eres así

Nuestros hijos nos eligieron como sus padres por una razón, porque nosotros somos suficientes para ellos. Ni más, ni menos. Incluso entre hermanos, esa comparación solo genera frustración y decepción. Nuestras decisiones, elecciones y juicios en su crianza es todo lo que ellos necesitan. Pienso que es importante recordarlo. Cada éxito que tiene un niño en su mundo y en su desempeño es único para él, nadie más que las mamás para reconocerlo.

Nuestro éxito como padres no se define por el “éxito” de nuestros hijos. Como sea que definamos el éxito (bueno, estudioso, respetuoso, deportista, etc.), nosotros como padres haremos lo que podamos para darles herramientas, experiencias y enseñanzas para que lo sean. Y si alguno de nuestros hijos es a veces un poco “malcriado” o le cuesta un poco más estudiar, no significa que hemos fracasado como padres. Este niño vino con un poco más de lecciones para darnos a los adultos. Estos niños vienen como maestros a demostrarnos nuestra paciencia, nuestra tolerancia y, sobre todo, nuestro amor incondicional como padres. 

Y todo esto en pandemia…

¿Por qué esta reflexión es tan importante ahora? Si antes era complejo y toda una aventura, durante este encierro lo que se constata es que no hay UNA forma de hacerlo bien. Todo lo que vemos en otras casas son las decisiones de otras familias, son una de muchas formas de llevar a cabo esta situación. No caigamos en el juego de comparar o, peor aún, de juzgarnos por no hacer lo que hace el de al lado. Cada una de nosotras está sacando adelante a su familia de la forma que esta pandemia se lo permite. Unas lo disfrutan, otras no tanto, a unas les tocó volver a trabajar, unas decidieron quedarse en casa, pero todas buscan la mejor manera.

Hoy más que nunca vivimos realidades tan particulares, que no hay punto de comparación. El termómetro de nuestro éxito debe ser medido por nuestra lucha diaria de ser mejores con nuestras propias métricas e indicadores. 

La próxima vez que cuestiones si tu hijo debería estar haciendo más, o menos, piensa que todo lo que hace, lo hace gracias a tu amor incondicional, y que, dentro todo, para él es suficiente. 

Claudia es mamá de José Rafael y Elisa, de 8 y 6 años.
Tiene un doctorado en educación y es Directora del Instituto IDEA y profesora de la Universidad San Francisco de Quito. Le encanta escribir, cocinar y disfrutar tiempo en familia.

Gracias, Claudia, por esta importante reflexión que siempre nos beneficia recordar. Quieres leer otros artículos de Claudia para Days of Darling? Haz click para leer Hay muchas formas de ser MAMÁ, REGRESO A CLASES 2020: La escuela no será una ventanilla de depósitosConfesiones de una educadora que dejó de enseñar. Pueden contactar a Claudia a su email: clautobar@gmail.com

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2 Comments
  • Alexandra Enríquez
    diciembre 24, 2020

    Que hermosa reflexión gracias por compartir

    • Gaby
      julio 16, 2021

      Gracias! ♥️