fbpx

Por qué dejamos de practicar Colecho

Cuando Sofía tenía 2 meses y medio caí en un estado de cansancio extremo. Por fin habíamos logrado establecer una lactancia exclusiva y exitosa después de mucho, mucho esfuerzo y estábamos totalmente enamorados de nuestra bebé. Yo estaba en una situación extrañísima donde me empezaba a desesperar por no poder hacer nada más que mantener viva a esa chupadora de leche profesional y al mismo tiempo sentía que no podía estar ni un segundo sin verla, tocarla y admirarla.

Los días eran un sinfín de amamantar, cambiar pañales, arrullar, despertar, amamantar… Sofía dormía en un hermoso moisés a 80cm de mi cama y mi cansancio era tan extremo que hasta levantarme de la cama y estirar los brazos era más de lo que podía manejar.

Me habían aconsejado que intentara amamantarla en mi cama durante la noche, así ella podía comer suficiente, despertarse menos y dormir a mi lado, y yo por fin podía descansar algo. Había probado la lactancia acostada durante el día y era una experiencia divina acurrucarme con ella, hacerle cariñitos y contemplarla mientras comía y se quedaba dormida poco a poco. Me parecía increíble poder hacerlo durante la noche también. Así que decidí intentar el famoso colecho.

Al principio parecía magia. Yo me sentía más descansada, no me despertaba a reventar de leche y era lindo amanecer juntos los tres. Luego esa magia fue desapareciendo y ya no era tan ideal como me habían contado. Cada vez sentía que descansaba menos, me preocupaba más de su seguridad y aumentaban mis dolores de espalda, cuello y brazos.

Al contrario de lo que me habían ofrecido, cada vez estaba más cansada durante el día y sentía que mi humor y disposición iban cambiando. Incluso los momentos de lactancia durante el día que tanto me gustaban empezaron a volverse tediosos y a sentirse más sacrificados. Y Sofía no parecía estar más descansada tampoco, de hecho había empezado a llorar en momentos que regularmente no lloraba, como durante su adorado baño. Además nuestra relación de pareja parecía sufrir un poquito más cada día.

Entramos en un círculo vicioso en el cual cada vez estábamos más cansados, nos reponíamos menos durante la noche, rendíamos menos durante el día y pasábamos el día más irritables y pensando con menos claridad, tanto nosotros como nuestra bebé.

Ahí fue cuando decidimos abandonar el colecho y Sofía empezó a dormir en cuna en su propio cuarto a los 4 meses. Con altos y bajos dependiendo de cosas como picos de crecimiento (growth spurts), dentición o enfermedad, y sin saber mucho qué estábamos haciendo, logramos que nuestra bebé lactante durmiera toda la noche desde los 7 meses.

Hoy en día, con Sofía de casi 2 años, disfruto de muchas cosas que no sé si hubiese logrado fácilmente si hubiese continuado con el colecho. Tenemos horarios para dormir, una bebé y papás que duermen las horas que necesitan, padres que disfrutan su tiempo juntos y una familia que (casi todos los días) se despierta descansada y de buen humor para afrontar el día completo, cada uno con sus obligaciones, ya sean guardería, trabajo de oficina o costura.

Es por esto que les comparto mi experiencia, las razones más promovidas en favor del colecho y mis razones para escoger un método diferente a la hora de dormir:

«El colecho hace que la relación entre padres e hijos sea más estrecha»

Aunque he buscado y buscado, no he encontrado validación científica contundente de esta teoría. Y como es subjetivo, me parece triste que haya una mamá que pueda asegurar que su relación con su bebé es más cercana que la de otra mamá y su bebé, solo porque ella hace colecho y la otra no. Yo he logrado tener una relación maravillosa con mi bebé sin hacer colecho, así como otras mamás tienen relaciones maravillosas con sus bebés sin hacer porteo, sin lactancia exclusiva, etc.

Así como muchos otros temas de crianza, hay que saber respetar y discrepar con empatía.

«Los niños que duermen solos no desarrollan buena autoestima, son más inseguros, dependientes y temen ser abandonados»

Entre todas las cosas que me encantan de ser mamá, mi parte favorita es ver cómo Sofía va forjando su personalidad y admiro con impresión la persona en la que se está convirtiendo. Es segura de lo que quiere y lo comunica, es independiente (su palabra más usada es «¡¡solita!!» cuando quiera hacer algo sola) y muy pocas veces ha llorado al verme ir. En general es una niña muy segura y me di cuenta de ello este mes cuando empezó la guardería y desde el primer día estuvo tranquila sin mí. La última vez que la fui a dejar me dijo ella a mí «chao, mami, te recojo después,» si tuviera inseguridad o miedo probablemente no se desprendía tan tranquila.

«Nuestro bebé pasa muchas horas sin sus padres durante el día, entonces compensamos por la noche»

Esto puede ser un consuelo para algunas mamás que, por varias razones, lamentablemente no pasan tanto tiempo como quisieran con sus bebés. Pero cuando dormimos no estamos conscientes como para disfrutar momentos de calidad y estrechar relaciones. Puede que este tema sea más un sentimiento de culpa (mom guilt), que de querer hacer colecho per se.  

«Los niños necesitan el contacto y la piel de mamá (y papá)»

¡Totalmente! Y no hay nada más maravilloso. Por eso le doy a mi bebé todo mi afecto físico durante el día, cuando está despierta y lo puede aprovechar. Desde que Sofía nació ha disfrutado de mucho contacto con mamá y papá, pasando por varias etapas de su crecimiento, desde canguro, lactancia, biberón, independencia de toddler y demás. Es una niña que disfruta del cariño físico y lo da de vuelta, pero durante la noche necesita dormir y recargar sus pilas.

«Los bebés que hacen colecho lloran menos»

Es otra teoría sin pruebas científicas. Cada bebé es un mundo y cada familia un universo. Y al menos yo no veo a mi alrededor un patrón claro entre el colecho y la ausencia de llanto. En mi caso, Sofía siempre ha llorado muy poco y no ha hecho colecho, pero eso probablemente se debe a cientos de otros factores. Creo que es muy atrevido decir que pueden estar correlacionadas o, peor aún, que el colecho sea causa de mejor comportamiento.

«El colecho es la mejor manera de mantener la lactancia materna»

Si bien la lactancia materna exclusiva depende de la libre demanda y la libre demanda aplica durante el día y la noche, también es cierto que los bebés entre 4 y 6 meses que están sanos y de buen peso pueden empezar a dormir casi toda la noche sin tener que alimentarse. Se puede mantener la lactancia materna exclusiva sin lactadas nocturnas por muchos meses sin afectar la producción de leche. La naturaleza es sabia y nuestros cuerpos (de bebé y mamá) aprenden a regular su ritmo y su oferta y demanda sin lactancia nocturna.

«Es Seguro. ¿No es seguro?»

Este es el punto más controversial sobre el colecho porque hay información contradictoria. Hay muchas fuentes que dicen que el colecho aumenta el riesgo de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL o SIDS en inglés) y otras que dicen que como la lactancia materna reduce el riesgo de SMSL y el colecho promueve la lactancia materna, entonces se puede practicar el colecho seguro. El SMSL es un tema que siempre está en constante estudio. Cuando a mí me tocó escoger con la información que tenía, decidí tener doble tranquilidad y practicar lactancia materna y no colecho. Puedes leer un poco sobre el colecho seguro aquí.

«Los bebés necesitan dormir con otras personas para regular su temperatura»

Hoy en día tenemos a nuestro alcance mucha información sobre cómo abrigar de manera segura a nuestros bebés para dormir, dependiendo de su edad y de las condiciones en las que vivimos. Puedes consultar a tu pediatra y muchas otras fuentes online (como por ejemplo esta) para asegurarte de brindarle la temperatura necesaria.

«El colecho es la manera natural de dormir, desde el inicio de nuestra civilización»

Los promotores del colecho afirman que es la manera natural y como fuimos hechos para vivir y dormir. Mi punto de vista es que, aunque esto suena muy lógico y nostálgico, creo que no necesariamente se traduce a nuestra realidad actual. Los padres de hace siglos no vivían en una sociedad donde iban a trabajar de 8 a 5 en oficinas de máximo rendimiento y tampoco trabajaban ambos padres como es el caso de muchas familias hoy en día. Si el colecho les permite a los padres tener un descanso efectivo y de calidad, qué bien. Pero si el colecho hace que alguno de los padres no descanse por completo y no se sienta repuesto en la mañana para ser un mejor profesional y un mejor padre, entonces tal vez no es el mejor sistema para esa familia.

«Los bebés descansan mejor porque duermen con el alimento al lado»

Algo que siempre he tenido en mente y que he logrado manejar recientemente gracias a la consultoría de Emilia Ponce, es que temprano en la vida de un bebé hay que dibujar una línea entre alimento y sueño.

El alimento no debe ser un conductor hacia el sueño. Nuestro objetivo debe ser tener niños que puedan conciliar el sueño solos y efectivamente.

Un bebé que necesita lactar o tomar biberón para dormir, o un niño que cada vez que hace un ruido de incomodidad recibe un seno, no va con mis objetivos de crianza hasta ahora y esta fue otra de mis razones para abandonar el colecho.

Espero que estos puntos de vista inviten a la reflexión y el respeto entre diferentes prácticas de crianza. También les comparto aquí un artículo bastante completo a favor del colecho.

Si te gustó este artículo compártelo para llegar a otras mamás que puedan necesitarlo.

Con cariño,
GabyGracias a Tanya Ermolaeva por una tarde de fotos súper divertida en pijamas.

Algunas fuentes consultadas:

American Academy of Pediatrics: patrones de sueño del primer año y durmiendo toda la noche

Asociación Española de Pediatría

What To Expect

Ser Padres

Bebés y Más

Blog Crianza con apego natural

Emilia Ponce Sleep Consultant

Pijama Gaby: Oysho

Pijama Sofía: Petite Bateau

Libro: If I wrote a book about you

¿Tienes preguntas o comentarios?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Sin comentarios.